Concuñado y sucesor de Roca, llegó a la presidencia por el Partido Autonomista Nacional, el PAN, ya llamado Nacional, contando con todos los factores de poder, excepto la opinión pública: las instituciones provinciales, banca privada, capitales extranjeros, Fuerzas Armadas y clase dirigente. Se encontró al frente de un país enrolado en el ideario liberal porteño. Miguel Juárez Celman había nacido en Córdoba en septiembre de 1847 en una familia del patriciado local. Estudió en el Colegio Monserrat y luego en la universidad, donde se doctoró en 1874. Casado en 1872 con Elisa Funes, fue el concuñado de roca, con el que lo unía una fraternal amistad. Escaló posiciones en su provincia, desde el Municipio en 1874 hasta la Gobernación en 1880, luego de haber sido ministro del Gobierno de del Viso y uno de los iniciadores de la Liga de Gobernadores. Pasó al Senado de la Nación, donde fue ungido candidato a la presidencia. Por el conocimiento que tenía de la máquina roquista, era el más indicado para conservarla en perfecto estado y asegurar la reelección de su concuñado.
Sin comprender que era un segundo de Roca, pretendió ser el primero en el juarizmo, sin advertir que éste no existía. Despreciando la opinión pública, creó una administración dispendiosa, ocasionando empréstitos sin medida y enajenación de las empresas nacionales. Se alejó de roca pretendiendo elegir su sucesor. Esta actitud acompañó la suerte de Roca. Posteriormente, los conservadores condenaron su política como lo hicieron sus opositores. Es el único presidente cuyo nombre no recuerda una calle, una plaza o un busto en Buenos Aires. Es uno de los pocos condenados de nuestra historia, tan generosa en el perdón y en los homenajes. Personalmente era un hombre probo que no lucró con peculados, negociados y especulaciones fáciles.
La tónica que dio a su gobierno ha sido denominada "Unicato". La joven generación unánimemente lo proclamó jefe del partido y conductor exclusivo de la política nacional.
Roca fue desplazado oficialmente de la conducción del Partido Nacional y no hizo nada inmediato para recuperarla. se alejó de la Capital. Juárez impuso como gobernador a Marcos Paz en Buenos Aires. Intervino Tucumán. En 1889, juárez Celman tenía poder sobre todas las provincias y proclamó la candidatura de ramón J. Cárcano, cordobés de 28 años, como presidente. Roca permanecía en silencio. El vicepresidente Carlos Pellegrini, presidente del Senado, tampoco se pronunció.
En 1887 se extendió la Capital Federal, incorporándose los partidos de San José de Flores y Belgrano. El censo municipal arrojó una población de 450.000 habitantes.
El mismo año marca un hito en la política de la codificación al sancionar el Código Penal. La reforma institucional de mayor trascendencia y social fue la sanción de la ley 2.398, en 1888, modificada al año siguiente por la ley 2.681, ley del Matrimonio Civil y que incorporada al Código Civil quitó a la Iglesia la facultad exclusiva que le cabía en la celebración de matrimonios.
En política internacional se registraron muchas novedades, se reanudaron las negociaciones con Brasil, se agudizó el permanente conflicto con Chile y durante los años 1888 y 1889 tuvieron lugar en Montevideo, por iniciativa de nuestro ministro de Relaciones Exteriores, Norberto Quirno Costa, los Congresos de Derecho Internacional Privado de los países latinoamericanos para unificar criterios sobre la materia, aprobándose ocho tratados: sobre asilo y refugio político, de derecho penal, de derecho comercial marítimo y terrestre; sobre propiedad literaria y artística, sobre propiedad intelectual y de derecho procesal, además de una convención sobre el ejercicio de las profesiones liberales.
En 1885 es designado ministro plenipotenciario, Vicente G. Quesada en Washington, hasta entonces las relaciones económicas y políticas, eran prácticamente inexistentes.
En 1888 se reunió en esa ciudad norteamericana la Primera Conferencia Panamericana. Concurrieron 19 Estados latinoamericanos. La comisión argentina fue presidida por dos futuros presidentes: Roque Sáenz Peña y Manuel Quintana. Las pretensiones del país del norte fueron muchas. La delegación argentina ganó prestigio haciendo fracasar los planes de expansión norteamericana. Sáenz Peña opuso a la doctrina Monroe: "América para los americanos", su lírico principio, "América para la humanidad".
La política económica de Juárez Celman está reflejada en los ferrocarrilles: el del Oeste tenía 892 km. de rieles distribuidos en 13 líneas y ramales; las del Andino y el de Central Norte llegaban, juntas, en 1886 a 1.877 km. Las tres líneas argentinas se vendieron a compañías británicas en 1887.
En lo económico-financiero se acrecentaron el despilfarro y el déficit presupuestario, que en el período 1886-1890 llegó a casi 95 millones de pesos. El balance de la balanza de pagos fue desfavorable y, en consecuencia, se aumentaron los empréstitos, que llegaron en ese período a 1.000 millones de pesos, el doble de lo tomado desde 1862, y se abusó de la emisión por bancos garantidos que desde noviembre de 1887, por ley, podían hacerlo, acogiéndose más de 20 entidades. Los resultados fueron desastrosos.
Inauguró las obras del Puerto de Buenos Aires y la extensión de la línea telefónica a La Plata. Desde 1862 se afirmó en el país el desarrollo de la ganadería en las tres especies básicas: equinos, vacunos y lanares, tanto respecto a la cantidad de cabezas como al mejoramiento de los mismos, aumentándose las superficies destinadas a esa actividad con cifras cada vez más considerables en la exportación de los productos.
Otro elemento en evolución fue el alambrado, ya conocido en el país desde 1845; recién en 1854, se circunda íntegramente una estancia y de los años 1877 a 1880, la importancia del alambre es notable: se alambraron 61.000 km., dando lugar a un mayor desarrollo de la agricultura ya que se ponían a salvo los sembrados de las depredaciones del ganado.
El progreso general de la campaña, la modernización de las prácticas en la cría, la necesidad de mejorar la calidad de la carne, tanto para el consumo interno como para la exportación, comienza a provocar una mestización progresiva del vacuno, estimulado por la Sociedad Rural Argentina y por asociaciones de criadores de Shorthon, desde la época de Rosas, agregándose la Heresford en 1862 y la Aberdeen Angus en 1879. En la década del 80 el ovino continúa su desarrollo, evolucionando del Merino, ya tradicional, hacia el Lincoln y el Rommey, de fibra más adecuada a las necesidades de la industria textil británica. Aparece también el invernador, no criador, limitando su actividad a la preparación de praderas aptas para el pastoreo, comprando animales para el engorde antes de su exportación en pie o del paso al matadero, al saladero o al frigorífico.
Ya en 1876 y 77, dos barcos franceses, "La Frigorifique" y "Le Paraguay", hicieron experiencias de éxito relativo con vacunos y ovinos congelados. En 1883 un saladerista radicado en el país instaló en San Nicolás el primer frigorífico argentino y comenzó a exportar ovinos. La "River Plate Fres Heat Co" inglesa comenzó sus actividades en Campana en 1884 y desde 1887 surgieron nuevas compañías británicas, debido a que se les garantizaba el 5% de los capitales invertidos. El establecimiento de "La Negra" de Sansinena, estaba dedicado exclusivamente al congelado de carnes. Se fundó también el frigorífico "Las Plamas". La carne argentina transitaba en el interior por los ferrocarriles en aumento y salía al exterior a través del Reino Unido, para ser distribuida en Europa.
La necesidad de mejorar los vacunos para la exportación hizo modificar la explitación de la pradera, dando lugar a que la agricultura reemplazara las pasturas naturales por la alfalfa forrajera. Los estancieros porteños resolvieron, entonces, dar al inmigrante (cada vez más numeroso) fracciones de terreno en laboreo por tres años, sistema de medianería. Propietario y agricultor compartían la producción y el agricultor quedaba obligado a sembrar alfalfa al tercer año, después de dos cosechas de lino o trigo.
CRISIS Y REVOLUCIÓN: 1888-1890
El desbarajuste administrativo de la presidencia y los resultados negativos d ela economía liberal se tradujeron en 1889 en desastres concretos: un aumento desmedido del circulante por los empréstitos y las emisiones que, al no encontrar actividades productivas donde invertir, se convirtió en motor de la especulación y del juego, además de un proceso de inflación acelerada. Todos los bienes mobiliarios e inmobiliarios adquirieron un valor ficticio y fueron garantía inexistente de préstamos bancarios otorgados liberal e inmoderadamente.
En la Bolsa se arriesgaban sumas fabulosas jugando a diferencias; la pasión del juego se extendió no sólo en la Bolsa e hipódromos, sino también en casinos, garitos clandestinos, mesas de póker en los clubes, en los frontones, en las cuadreras y en los reñideros; parecía que el dinero no se acabaría nunca. La verdad es que el papel circulante cada vez valía menos; los bancos acababan sus reservas y no podían cumplirse compromisos internos y externos.
Entre 1886 y 1890 la deuda pública aumentó de 117 millones a 351, sin contar 35 millones más de deuda flotante en oro. Del total, 250 millones correspondían a la deuda externa. El oro, que a principios de 1889 se cotizaba en 144 pesos a fines del mismo año llegó a 240. La imposibilidad de cumplir los compromisos provocó la suspensión del crédito. Era la bancarrota. El oro comenzó una escalada catastrófica; el globo de la Bolsa se desinfló y los valores cayeron estrepitosamente, las quiebras proliferaron; aumentaron desmedidamente los artículos de consumo; huelgas; el país estaba fundido y endeudado.
Se buscó un responsable. Ese fue el "único", el propio Presidente de la República. Juárez Celman, broche de "oro" de todo un proceso que se inició en décadas anteriores, y quien afrontó la crisis como responsable exclusivo.
Así desembocamos en la Revolución del 90, la del 20 de julio, con caracteres únicos en nuestra historia política. El 90 representa la primera reacción cívico militar activa, agresiva, de la voluntad popular deseosa de convertirse en factor de poder, pero ignorante aún de los medios para cumplir su propósito. Es el 90 el punto de partida para una nueva etapa de la política argentina en las que encuentran origen todas las tendencias que protagonizarán las luchas cívicas en el medio siglo siguiente. Las llamadas "jornadas de julio", "la gesta del parque" encontrarían a hombres de los futuros radicalismos, católicos, demócratas progresistas, los movimientos de inspiración marxista y hasta los nacionalistas de ultra derecha. Allí estuvieron, entre otros, Juan B. Justo, Marcelo T. de Alvear, Lisandro de la Torre, José F. Uriburu, Aristóbulo del valle, Bernardo de Irigoyen, Leandro N. Alem e Hipólito Yrigoyen.
En agosto de 1889 comenzaron a reunirse en lugares de moda: Rotisserie Mercier, Café de París, algunos disconformes jóvenes dispuestos a comenzar en las lides cívicas, y con la idea de crear un nuevo club político que salvara el país. Eran Mariano Demaría, Pedro Goyena, Ángel Gallardo, Marcelo T. de Alvear, Lisandro de la Torre, Delfín Gallo, Vicente Fidel y Lucio Vicente López. Estas reuniones tuvieron difusión periodística. Como contrapartida, prestando incondicional apoyo a Juárez Celman, se congregaron a cenar: Paul Groussacc, Lucas Ayarragaray, Ramón J. Cárcano, Osvaldo Magnasco, Juan Balestra, José Nicolás Matienzo y una veintena más. Francisco Barroetaveña escribió el 2 de agosto de 1889 en La Nación, inspirado en la "incondicionalidad" proclamada en dicha cena que hirió su sensibilidad, una nota titulada "Tu juventud, en tropel al éxito", condenándolos por su obsecuencia. El artículo tuvo tal repercusión que la fecha señalada se convertiría en elpunto de partida de los sucesos revolucionarios del año siguiente.
Diez días después alcanzaron para organizar en el Jardín Florida -hoy Galería Pacífico-, en Florida entre Córdoba y Viamonte, un mitin auspiciado por la Unión Cívica de la Juventud, encabezado por Bartolomé Mitre, Bernardo de Irigoyen, Pedro Goyena, Leandro N. Alem y José Manuel Estrada. El mitin se realizó el 1 de septiembre de 1889, con la presencia de más de 5.000 personas, cifra excepcional para la época. Hablaron Francisco Barroetaveña, Manuel Montes de Oca, Damián Torino, Aristóbulo del Valle, Vicente F. López, Pedro Goyena, Delfín Gallo, Torcuato de Alvear (había dejado la intendencia para plegarse al movimiento) y, finalmente, Leandro N. Alem, que evidenció las cualidades de caudillo, haciéndose dueño del acto y convirtiéndose en el jefe indiscutido de la Unión cívica. La misma se constituyó así en el partido político dispuesto a ganar las siguientes elecciones, del 2 de febrero de 1890.
Fraude en la inscripción de los padrones, y manifestaciones violentamente reprimidas por la policía mediante, las elecciones de febrero fueron ganadas canónicamente por el Partido Nacional y la oposición optó por el camino de la revolución, con la expresión de dos anhelos: honradez administrativa y libertad de sufragio.
El 13 de abril una nueva manifestación en el Frontón Buenos Aires, en Córdoba y Cerrito, en ella, Leandro N. Alem fue proclamado presidente de la Unión Cívica.
Juárez Celman con un nuevo gabinete, inició el año parlamentario pronunciando su último mensaje el 11 de mayo de 1890, donde hace un "mea culpa" reconociendo errores en su desempeño como presidente, aunque tiene un feliz final en su discurso vaticinando, optimista, un período de paz y prosperidad.
Mientras tanto se activan los trabajos prerrevolucionarios: se constituye la Junta que dirigirá el movimiento y se traza el plan revolucionario que cumplirían los jefes militares. Son ellos los generales Manuel J. Campos y Domingo viejo Bueno, y los coroneles Julio Figueroa y Martín Yrigoyen, a quienes se suman civiles. formarían un gobierno revolucionario presidido por Leandro N. Alem. Se fija como día de la sublevación el 21 de julio.
El 18, una traición revelando el plan aprobado por la Junta tiene efectos catastróficos. El traidor se suicida., Sucesos y entreveros entre bambalinas, cambios en los planes. La lucha en el Parque, las tropas al mando del coronel Mariano Espina dispuesto a actuar por propia responsabilidad, desobedeciendo al general Campos y avanzando por Talcahuano para tomar Plaza Libertad. Se produce el cese del fuego, pues Pellegrini y Del Valle han convenido un armisticio de 24 horas. El armisticio se prolonga. El 29 se firma la capitulación, no habrá sanciones para los sublevados.
Entre el 29 de julio y el 3 de agosto los días son lúgubres y fríos. Las calles están silenciosas por el dolor de los muertos y por el estupor de un final inexplicable. Juárez Celman está desautorizado. Roca, Pellegrini y Lavalle han reprimido, vencido al adversario y pactado con él. En el Congreso, Manuel Dídimo Pizarro pronuncia las palabras lapidarias: "La revolución está vencida, pero el gobierno está muerto".
La Asamblea Legislativa, presidida por Roca, pide a Juárez Celman su renuncia. La presenta y es aceptada por 22 votos contra 6. Juárez ha terminado su gobierno. Carlos Pellegrini completará el período; el orden constitucional está a salvo. Julio A. Roca asume la presidencia del Senado y la jefatura del Partido Nacional.
HECHOS NOTABLES
En la capital porteña se cambia "el estilo de vida", tanto en lo económico, como en lo político y cultural.
La clase dirigente se extranjeriza en sus gustos, en sus hábitos. Era de buen tono introducir palabras en francés en la conversación, se conociera o no el idioma. En estos años se acuña el mote de "farolero" para los que así se comportaban. Viajes a Europa, brillantes fiestas palaciegas, temporadas de teatro francés y ópera italiana servían para alternar socialmente, y para ostentar lo que se tenía y lo que no se tenía.
El 11 de septiembre de 1888 muere en Paraguay Domingo Faustino Sarmiento: "el frío del bronce invadía sus pies".
También, en el mismo año, el Río Primero pretendió sorprender y arrasar Córdoba con una gran crecida. No lo logró: el dique San Roque lo detuvo.
Ramón J. Cárcano, director del Correo Central, resuelve uniformar a los carteros y dotarlos de un equipo de correajes y bolsones. Los carteros se amotinan y amenazan con quemar los vestuarios. La idea se posterga en su aplicación, pero el director logra su propósito a fines de 1888.