El Concilio Mexicano I (1555) consideró que la dispersión en que vivían los indígenas constituía un obstáculo para la evangelización y determinó que fueran "congregados y reducidos en pueblos en lugares cómodos y convenientes". De esta manera, se llamó reducción a la reunión de comunidades indígenas en un pueblo, para ser evangelizadas. Se trató de instituciones religiosas y socio–culturales, creadas y administradas casi en su totalidad por jesuitas o franciscanos; las del Paraguay fueron las primeras de América del Sur.
El itinerario aquí propuesto incluye las principales ruinas de las misiones jesuíticas en territorio argentino, comenzando por la ciudad de Buenos Aires, continuando por el centro del país para ascender luego hacia el noroeste y el noreste.
Manzana de las Luces
Juan de Garay realizó el primer trazado de la que sería la ciudad de la Trinidad y Puerto de Buenos Aires. Así quedó delineado también el emplazamiento en el que se ubicaría la Manzana de las Luces.
En 1608 las misiones jesuíticas se establecieron en Buenos Aires, instalándose en lo que actualmente es la mitad oriental de la Plaza de Mayo. Allí construyeron su primera residencia, iglesia y colegio. Estas edificaciones originales sufrieron un rápido deterioro, a causa de la precariedad de los materiales con los que habían sido construidas.
En tanto, en 1659 se había decidido reforzar la defensa de la ciudad, debido a la amenaza de corsarios y piratas ingleses, franceses holandeses. En 1661 los jesuitas se trasladaron a un nuevo predio, cedido a la Compañía de Jesús por Isabel de Carvajal, situado en la manzana limitada por las actuales calles Bolívar, Moreno, Perú y Alsina.
En un artículo del periódico "El Argos" de 1821, se hace referencia por primera vez a este solar como Manzana de las Luces.
Manzana Jesuítica de Córdoba
La Manzana Jesuítica de la ciudad de Córdoba, comprende un bloque integrado por la iglesia, la capilla doméstica, la residencia de la orden y el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba –antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús– con sus dependencias administrativas, claustro, salón de grados, Biblioteca Mayor y Colegio Nacional de Monserrat.
En 1599 los jesuitas se radican en Córdoba, en el solar cedido por el Cabildo de la ciudad, donde existía desde hacía una década una pequeña ermita. A partir de 1606 comienzan las obras de edificación que darían forma a la actual Manzana Jesuítica. Sucesivamente se agregan construcciones destinadas al Colegio Máximo (1610), Universidad (1622), Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat (fundado en 1687 pero instalado en su actual emplazamiento en 1782, tras la expulsión de la compañía) y Noviciado (hacia 1710). La iglesia y la capilla doméstica se levantaron entre 1644 y 1671. La antigua ermita, una de las construcciones eclesiásticas más antiguas que se conserva en el país, constituye la sacristía de la capilla doméstica.
Ruinas de San José de Lules
A orillas del río Lules en la Provincia de Tucumán, se encuentran estas ruinas, declaradas Monumento Histórico Nacional desde 1944, que dan testimonio del paso de la Compañía de Jesús por el Norte Argentino. Se componen de la antigua capilla y del convento, fundados en 1670. En este último se ubicaban los dormitorios, el almacén, los talleres y el colegio donde estudiaban los indios lules. En el edificio funcionó el primer colegio público del país. Los generales Manuel Belgrano y José de San Martín, entre otros, acamparon en el lugar, en el transcurso de las guerras independentistas.
La orden fue aquí pionera en el cultivo de la caña de azúcar. En tal sentido, cerca de la casa del Obispo Colombres (Parque 9 de Julio, San Miguel de Tucumán) se puede visitar el primer trapiche azucarero, construido en madera de quebracho, testimonio de la fábrica que el presbítero hizo instalar en su finca, dando origen a la primera industria del norte del país.
Misiones Jesuíticas Guaraníes
Se establecieron fundamentalmente cerca de Posadas, capital de la Provincia de Misiones. Sin embargo, también en Yapeyú, Corrientes, pueden encontrarse ruinas jesuíticas guaraníes, como la Reducción de Nuestra Señora de los Reyes de Yapeyú.
Algunas de ellas están cubiertas por la selva. Las más imponentes son las de San Ignacio Miní, a 56 Km de la capital provincial, aunque resultan también interesantes las de Candelaria, Loreto, Santa Ana y Santa María. Estas reducciones fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO en 1984. Las Ruinas Jesuíticas de la Misión de San Ignacio Miní
Están ubicadas en pleno centro de la localidad de San Ignacio, a 60 Km. de la ciudad de Posadas, capital de la Provincia de Misiones, por la Ruta Nacional Nº 12. Fundada en el Guayrá en 1610 por los Padres José Cataldino y Simón Maceta, se trasladó a Paranaimá en 1655, como consecuencia de las invasiones de los mamelucos; en mayo de 1695 fue nuevamente trasladada al lugar actual. Se la denominó San Ignacio Miní para distinguirla de la de San Ignacio Guazú, fundada con anterioridad.
Hoy se mantiene en buen estado de conservación, gracias a importantes trabajos de restauración. Su trazado urbano es similar al de las demás reducciones jesuíticas, contando con una plaza central, la iglesia, la casa del padre jesuita, el cementerio, las viviendas, el cabildo y la capilla. Esta distribución se puede apreciar actualmente en los restos de gruesos muros de asperón rojo, material utilizado para su construcción.
En su época de mayor apogeo llegó a contar con más de 3.300 habitantes y su estrecha relación con el río Paraná le permitió mantener un constante intercambio con las otras reducciones.
La Reducción de Nuestra Señora de los Reyes de Yapeyú
Fundada el 4 de febrero de 1627 por la Compañía de Jesús con el fin de catequizar a guaraníes, charrúas y yaros, esta pequeña población recostada sobre la margen occidental del río Uruguay llegó a albergar hasta alrededor de 7.000 guaraníes. Poseía una gran riqueza económica debido a la producción de ganado en sus tierras y fue incendiada por tropas portuguesas en 1817. Allí se levantaba la iglesia de los jesuitas, de la que se conserva la imagen de la Virgen Morena, patrona de Yapeyú. Los restos de la primitiva reducción se hallan dispersos, aunque en la iglesia local, se mantienen algunas imágenes de la época. Sus pisos y bases de columnas se exhiben actualmente en el Museo Padre Furlong.