Después de Pearl Harbor, en el Pacífico se aceleró la entrada en servicio M P-39 y del Curtiss P-40, hasta que se dispuso de cazas más competitivos. El P-39 tenía un diseño radicalmente nuevo y originalmente estaba destinado a ser un caza de interceptación a gran altitud y velocidad. Iba a estar equipado con un motor Allison V- 12 (12 cilindros en V) con turbocompresor montado en el centro del fuselaje, detrás del piloto. Un cañón de 37 mm que disparaba a través del eje de la hélice, sus puertas, similares a las de un automóvil, y un moderno tren triciclo hacían del Airacobra un modelo futurista. Sin embargo, el motor Allison V-1 2 resultó más confiable sin el turbocompresor, por lo que el P-39 de producción quedó finalmente equipado con ese motor, a pesar de sus menores prestaciones. Este cambio hizo que el P-39 fuera una presa muy fácil para los cazas japoneses, aunque operaba satisfactoriamente a baja altitud y resultó ser un magnífico avión para ataques aire-tierra. Su gran cañón y las dos ametralladoras del calibre.50 montadas en el morro compensaban sobradamente la escasa potencia de las cuatro ametralladoras del calibre .30 que llevaba en las alas.