La galera es un barco impulsado por la fuerza de los remos, y en ocasiones por el viento; por eso poseía una o más velas grandes.
La galera existe desde la antigüedad. Originalmente, usaba una fila de remeros por cada lado de la embarcación. Tiempo después, los fenicios
inventaron una galera con dos filas de remeros en dos órdenes, una superior y una más abajo, que era más veloz sin perder maniobrabilidad;
esta evolución de la galera se llamó birreme. En la Antigua Grecia crearon y usaron el trirreme, galera de tres filas de remeros. Los
antiguos romanos, y antes de ellos los cartagineses, llegaron a utilizar el quinquerreme, que constaba de cinco remeros distribuidos en tres
órdenes, con dos hombres en el orden superior, dos en el medio y uno en el inferior. Lo común era usar birremes.
Los remeros normalmente eran esclavos o prisioneros. Durante muchos siglos se mantendrá la condena a galeras como uno de los más crueles
castigos posibles, tanto que incluso Miguel de Cervantes la menciona en el Quijote.
Durante la Edad Media no se hicieron progresos notables en el arte de construir embarcaciones. La innovación de montar una fila de remeros
extra fue abandonada. Sin embargo, las galeras permitieron a diversas culturas expandirse a enormes distancias. Tal fue el caso, por ejemplo,
del célebre drakkar o barco-dragón de los vikingos.
En el Siglo XV aparece una nueva clase de embarcación, llamada carabela, que usaba un velamen variado para navegar sin remeros, y por lo
tanto requería mucha menos tripulación que la galera. Sin embargo, la carabela no sustituyó rápidamente a la galera. Para dar una idea: en la
época del descubrimiento de América, 1492, la expedición de Cristóbal Colón navegó en dos carabelas y una carraca, pero la flota reunida por
las potencias cristianas contra el Imperio Otomano durante la Batalla de Lepanto en 1571 era de galeras. Este sería el último combate
histórico en que dicho tipo de embarcación sería utilizado.
Durante el Renacimiento aparece un tipo intermedio; una galera con velas, llamada galeaza, precedente del galeón.