La Catedral de Burgos es una catedral dedicada a la Virgen María. Su construcción comenzó en 1221, siguiendo patrones góticos franceses. Tuvo
importantísimas modificaciones en los siglos XV y XVI (agujas de la fachada principal, capilla del Condestable, cimborrio del crucero: estos
elementos del gótico avanzado dotan al templo de su perfil inconfundible). Las últimas obras de importancia (la sacristía o la capilla de
Santa Tecla) pertenecen al siglo XVIII, siglo en el que también se desmanteló por completo la estatuaria gótica de las puertas de la fachada
principal. A principios del XX se eliminaron algunas construcciones adosadas al templo, como el Palacio Arzobispal y el piso superior del
claustro. El estilo de la catedral es el gótico, aunque posee algunas obras renacentistas y barrocas.
En la catedral se conservan obras de artistas extraordinarios, como los arquitectos y escultores de la familia Colonia (Juan, Simón y
Francisco), los escultores Gil de Siloé, Felipe Vigarny o Juan de Anchieta, el escultor y arquitecto Diego de Siloé, el rejero Cristóbal de
Andino o el pintor Sebastiano del Piombo ("Sagrada Familia en un paisaje"), entre otros muchos.
La catedral fue declarada "Patrimonio de la Humanidad" por la UNESCO el 31 de octubre de 1984. Es la única catedral española que tiene esta
distinción de forma independiente, sin estar unida al centro histórico de una ciudad (como en Salamanca, Santiago de Compostela, Ávila,
Córdoba, Toledo o Cuenca) o en compañía de otros edificios, como en Sevilla.
La fachada principal está inspirada en el más puro estilo gótico francés de las catedrales de París y de Reims. Consta de tres cuerpos
rematados por dos torres laterales de planta cuadrada. Las agujas caladas de influencia germánica se añadieron en el siglo XV y son obra de
Juan de Colonia.
Algunos elementos de gran interés de dentro de la catedral son el Papamoscas, estatua articulada que abre la boca al dar las campanadas de
las horas, el sepulcro románico de Mudarra el hermanastro vengador de la muerte de los siete infantes de Lara (trasladado a la catedral desde
su emplazamiento original en el monasterio de San Pedro de Arlanza tras su abandono por la desamortización), las sillas labradas del coro, el
sepulcro del Obispo Mauricio, la tumba de Cid y su esposa Doña Jimena, la carta de arras del Cid y su cofre.