Ibiza (en catalán, Eivissa) es una isla situada en el mar Mediterráneo y que forma parte de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, en
España. Cuenta con una extensión de 570 km² y una población de 113.908 habitantes (INE 2006).
Está situada unos 75 km al este de la Península Ibérica, frente a Denia, 140 km al suroeste de la isla de Mallorca, y al norte de la de
Formentera, con unas coordenadas [mostrar el lugar en un mapa interactivo] 38.98° N 1.43° E. Su capital es Ibiza y los dos pueblos más
importantes, además de la capital, son Sant Antoni de Portmany / San Antonio Abad y Santa Eulària des Riu / Santa Eulalia del Río.
La isla de Ibiza, que junto con la de Formentera reciben el nombre de islas Pitiusas, ocupa una superficie de 570 km² y por ella discurre un
solo río, el de Santa Eulalia del Río, que desde hace bastantes años permanece seco por la excesiva explotación de los recursos acuíferos de
la isla. La distancia más larga por carretera es de 42 km.
La isla de Ibiza conserva restos arqueológicos fenicios pues fue un enclave comercial relevante dentro de la cultura náutica de este pueblo.
Tanto en la ruta del este al oeste como al revés, la isla era punto de paso propicio para los navegantes por los vientos reinantes y las
corrientes del Mar Mediterráneo. Aproximadamente a mitad del S. VIII a.n.e se funda el primer asentamiento estable en la zona S-W, el
yacimiento de Sa Caleta, que se ocupará hasta finales del mismo siglo cuando será abandonado. Aproximadamente en la misma época se comienza a
urbanizar la ciudad de Ibiza, en la misma ubicación que la actual ciudad, debido sobre todo a su gran puerto, mucho más grande que el actual
y a la situación sobre una pequeña colina de unos 100 sobre el nivel del mar. Entre el siglo VII a.n.e y un momento indeterminado la isla
quedará dentro de la órbita de de las polis Cananeas de Oriente Medio hasta su conquista por los Asirios y de Qart Hadasht (Cartago) después
hasta su destrucción por los romanos el año 146 a.n.e. La ocupación extensiva de la isla hará que crezca su producción y riqueza de productos
hasta ser nombrada por los historiadores romanos por su lana, sus vinos y su sal. Prueba de su auge económico son las acuñaciones própias
hechas en la isla desde finales del S.IV a.n.e con el símbolo de la isla, el dios Bes, al que se debe el nombre de "Ybshm" (Iboshim - isla de
Bes)), sincretismo del dios de la fertilidad fraternal egipcio. También es buen ejemplo de este auge la fundación en Mallorca de una serie de
asentamientos económicos en la zona S. cerca de las salinas para su aprovechamiento así como de las relaciones económicas con los isleños de
la cultura talayótica.
También los romanos comerciaron con las Islas Baleares que poseían ciertas riquezas como la sal, higos o la extracción de minerales. (minas
de galena-argentifera y minio en s´Argentera _ San Carlos) Ybshm(Iboshim) fue el nombre que le dieron los fenicios, y Ebusus su transcripción
al latín y junto a Formentera se conoce como las islas Pitiusas hecho que se debe a la presencia de gentes diferentes a las de las islas
Baleares. Mientras en las islas mayores habitaban tribus menos desarrolladas culturalmente y con tradiciones barbaras a ojos de la cultura
helenística, en las Pitiusas vivían gentes de tradición semita, descendientes de emigrantes de oriente medio, Qart Hadasht o las polis
semitas del sur de la Península ibérica. La razón para poner este nombre a las islas solo pudo ser la de no llamarlas "islas de los cananeos"
que marcaría la pertenencia a dicha órbita, pues pinos, a los que la tradición aduce el nombre, hay tantos o más en Mallorca y Menorca como
en las Pitiusas.
Tras las ocupaciones vándala y bizantina (ss.VI - VIII), las islas baleares, entre ellas Ibiza, cayeron en una etapa de anarquía. Los árabes
tomaron posesión de su territorio en 902 y fundaron la ciudad que hoy pervive como capital, la parte antigua de la cual recibe el nombre de
Dalt Vila (ciudad alta). Jaime I de Aragón concedió la reconquista de las islas Pitiusas al arzobispo electo de Tarragona, Guillermo de
Montgrí, que se asoció con el conde del Rosellón, Nunó Sanç, y con el infante Pedro de Portugal para el empeño. Las tropas catalanas y
aragonesas ocuparon el castillo de Ibiza el día 8 de agosto de 1235, en cambio la casa Can Pere Lluch resistio la ofensiva.La población
autóctona musulmana fue entonces sometida y se trajo a nuevos pobladores cristianos. Ibiza fue incorporada al recién fundado Reino de
Mallorca, dentro de la Corona de Aragón. El reino de Mallorca no tendría cortes, por lo que el rey de Mallorca tendría que acudir a las de
Cataluña para prestar homenaje al rey .
La isla es dominada desde el principio de la Guerra Civil Española (julio de 1936) por el bando Nacional contra el gobierno de la Segunda
República Española.
El 8 de agosto de 1936, la Columna procedente de Barcelona de Alberto Bayo Giroud (conocida como Columna de Baleares) desembarca en Ibiza en
el contexto de la operación militar llamada Desembarco de Mallorca y la domina en pocos días con la ayuda de las milicias mandadas por Manuel
Uribarri, formándose inmediatamente en la isla un llamado Comité Antifascista de Ibiza, bajo la responsabilidad de Antonio Martínez, del
Partido Comunista. Estos movimientos realizaron un fusilamiento masivo de civiles ibicencos sospechosos de ser católicos o no comunistas.
A principios de septiembre, una delegación del Comité Antifascista de Ibiza, formada entre otros por Justo Tur, Angel Palerm, Juan Morales,
Ramón Medina y García Rovira, solicita ayuda a Barcelona ante la previsible retirada de las fuerzas de Bayo de Mallorca y la precaria
situación de Ibiza ante un futuro ataque de los militares alzados.
Hacia los días 9 y 10 llegan a la isla de Ibiza en respuesta a las peticiones de apoyo del Comité Antifascista de Ibiza, desde Barcelona, a
bordo de los barcos Ciudad de Barcelona y Ciudad de Tarragona dos grupos de milicianos de doscientos y trescientos hombres, integrando la
llamada Columna Cultura y Acción. A pesar de los esfuerzos de los comunistas, el 19 de septiembre los sublevados toman la isla, situación que
se mantendrá durante el resto de la guerra.
Ibiza ha mantenido siempre una fama de lugar de potencial místico; fue un punto de referencia en los años sesenta y setenta para la cultura
hippie y para muchos viajeros. Fue visitada por Pink Floyd, que le dedicó una canción a un bar célebre en la isla en el disco More.
Durante finales de los 60 y durante los 70 la isla de Ibiza experimentó un boom turístico que le ha concedido un desarrollo por encima de los
meros recursos económicos (pesca y agricultura) de los que disponía hasta la fecha.