El Parque Güell (en catalán Parc Güell, aunque su nombre original es Park Güell) es un gran jardín con elementos arquitectónicos situado en
la parte superior de Barcelona (España), en la vertiente que mira al mar de la montaña del Turó del Carmel, no muy lejos del Tibidabo. Ideado
como urbanización, fue diseñado por el arquitecto Antoni Gaudí, máximo exponente del modernismo catalán, por encargo del conde Eusebi Güell.
Construido entre 1900 y 1914, fue inaugurado como parque público en 1922.
El parque tiene una extensión de 17,18 hectáreas (0,1718 kilómetros cuadrados). En el diseño se pone claramente de manifiesto la mano de un
arquitecto, y el estilo peculiar de Gaudí resulta evidente en cualquier elemento, por pequeño que sea. Existen formas onduladas, parecidas a
los ríos de lava, y paseos cubiertos con columnas que tienen formas de árboles, estalactitas y formas geométricas. Muchas de la superficies
están cubiertas con pedazos de cerámica o de vidrio a modo de mosaicos de colores, que recibe el nombre de trencadís. Por su localización al
margen de la urbe y a una altitud elevada, este parque es un remanso de paz que contrasta con el ruido y frenesí de la capital catalana.
Gaudí lo concibió con un sentido religioso a la vez que orgánico y urbanístico, ya que aprovechó el desnivel de 60 metros que tiene la
montaña para proyectar un camino de elevación espiritual, situando en su cima una capilla, que finalmente no se construyó, en el lugar que
actualmente ocupa el monumento al Calvario (o Colina de las Tres Cruces). Junto con Gaudí trabajaron algunos de sus colaboradores más
habituales, como Josep Maria Jujol, Francesc Berenguer, Joan Rubió y Llorenç Matamala.