Colima (del Náhuatl: Colliman [Lo conquistado por el rey Coliman]) es el nombre de uno de los 32 Estados de México así como el de su ciudad
Capital. El estado se ubica en la costa oeste del territorio nacional y limita al norte con el estado de Jalisco, al sur con el estado de
Michoacán y al oeste con el Océano Pacífico. Políticamente se divide en diez municipios: Armería, Colima, Comala, Coquimatlán, Cuauhtémoc,
Ixtlahuacán, Manzanillo, Minatitlán, Tecomán y Villa de Álvarez Su superficie de 5,455 kilómetros cuadrados y se caracteriza por una
sinuosidad continua a excepción de las zonas costeras y el valle de Colima, donde el relieve es ascendente a la zona de los volcanes, estos
ya en el estado de Jalisco. Tiene un alto rango de población asiatica y española Vasco en el estado, y un número de minorías étnicas de
inmigrantes de europa y norteamerica. Colima ocupa el cuarto lugar de los estados más pequeños de México.
El nombre del estado y la ciudad de Colima ha sido interpretado erróneamente en distintas ocasiones. Las últimas investigaciones dicen que
Colima, viene del náhuatl Acolman, que significa "lugar donde tuerce el agua" o "lugar donde hace recodo el río". El territorio de Colima,
del que casi tres cuartas partes de superficie están cubiertas por montañas y colinas, queda comprendido dentro de una derivación de la
Sierra Madre del Sur, que se compone de cuatro sistemas montañosos.
Al llegar a "La Ciudad de las Palmeras", como se le conoce a Colima, fundada en 1525, encuentras un paraíso donde exuberantes paisajes y
majestuosos volcanes, son los principales protagonistas. Si a ello le añadimos una riqueza cultural, histórica y la siempre hospitalidad de
su gente, entonces nos encontramos ante uno de los estados más interesantes y bellos de México.
A pesar de ser una pequeña entidad , Colima encierra en sus límites un sinfín de atractivos que contribuyen a acrecentar la fama de México,
entre los que podemos mencionar la catedral, de estilo neoclásico en cantera rosa; el Palacio de Gobierno, con los magníficos murales del
pintor colimense Jorge Chávez Carrillo, que ilustran temas históricos relativos a la Conquista, la Colonización y la Guerra de Independencia.
Otros lugares culturales y arquitectónicos que destacan son: El Teatro Hidalgo, que data del siglo XIX; el Templo de San Francisco, fundado
en 1554; la Casa de la Cultura, con una increíble biblioteca, sala de exposiciones, auditorio y talleres de diversas actividades artísticas.
También encontramos lugares de esparcimiento como el Parque Regional de Colima, que cuenta con un Balneario; y el tradicional Parque de la
Piedra Lisa, que entre sus curiosidades cuenta con un monolito, sobre el que gira una leyenda que dice "quien se resbale por él, se queda a
vivir o cuando menos regresa a Colima".
Durante la era prehispánica, la región que hoy ocupa el estado de Colima fue asiento de varios grupos étnicos que florecieron en el Occidente
Mexicano. La región estuvo habitada por varios señoríos (no reinados como erróneamente se expresa por algunos historiadores) que se
disputaban el territorio antes de la llegada de los conquistadores españoles. A principios del siglo XVI, los purépecha o tarasco alcanzaron
a dominar hasta las salitreras de Tzacoalco, propiedad de los tecos, a causa de esto el Rey Colimán o Tlatoani Colimotl los derrotó, tras la
Guerra de la Salitre con la que los Tecos tomaron Sayula, Zapotlán y Amula e incluso alcanzaron a llevar su dominio hasta Mazamitla, logrando
que el señorío de Colima se convirtiera en el grupo predominante. Después de la toma de Tenochtitlan por los españoles y de haber subordinado
a los purépechas, el emisario de Hernán Cortés, Francisco Montaño, que se había aventurado hasta Tzintzuntzan, recogió un informe de los
michoacanos que decían que al poniente del imperio del Caltzontzin se encontraba un lugar dominado por el Rey de Colima. Hernán Cortés, pensó
en conquistar Colima, pero Juan Rodríguez de Villafuerte precipitó sus planes al desobedecer sus órdenes y ser el primero en explorar la
zona, a su llegada a Trojes es derrotado en una emboscada del Rey Colimán. Poco después decidió encargarle la empresa a Juan Álvarez Chico.
Éste salió con un pequeño ejército por el camino de Toluca, hacia la costa Michoacana. Al cruzar con los suyos, un desfiladero en Colima los
colimotes los atacaron por sorpresa, muriendo en la batalla Juan Álvarez Chico junto con otros españoles que fueron derrotados en la Batalla.
Después de esta derrota la expedición punitiva fue confiada a Cristóbal de Olid que en 1522 fue enviado a conquistar Michoacán, provincia que
conquista en nombre de Hernán Cortés, y ya que se encontraba por los rumbos, fue enviado a auxiliar a Juan Álvarez Chico en la provincia de
Colima, donde él también fue derrotado por el Rey Colimán en el Paso de Alima. Cortés confía la siguiente expedición a Gonzalo de Sandoval,
que derrota en Colima a los colimenses, donde es muerto el Rey Colimán. Tras consumarse la conquista de México, el mismo Sandoval fundó en
Caxitlán la Villa de Colima el 25 de julio de 1523, pero debido a problemas de insalubridad tuvo que trasladar el asentamiento al lugar que
hoy ocupa. En 1533 Hernando de Grijalva zarpó desde las costas de la región para descubrir el Archipiélago de Revillagigedo. Durante la época
colonial el Puerto de Tzalahua (Manzanillo) se destacó como un importante sitio de defensa y comercio para la Nueva España.
Durante el movimiento de independencia, la capital fue tomada por los insurgentes a finales de 1810 sin encontrar resistencia realista y fue
recuperada por el ejército virreinal en 1811. Finalmente en 1857 Colima alcanzó la categoría de estado.
Colima cuenta con un Volcán situado en el límite entre los estados mexicanos de Colima y Jalisco. Forma parte, junto con el nevado de Colima
(que se alza al norte del volcán), del área natural protegida que lleva el nombre de este último. Pese a su persistente actividad, se ha
seguido desarrollando la actividad agropecuaria en la región colindante.
Los relieves montañosos cubren el oeste, el norte y la parte este de la entidad. Las penetraciones de las sierras jaliscienses forman las
zonas más elevadas: Cerro Gordo, sierras de Perote, El Peón y las estribaciones del volcán de Colima. La serranía de Picila limita por el sur
el amplio valle de Colima, al sur, las llanuras de Tecomán terminan en un litoral bajo y arenoso. La entidad cuenta con dos extensas bahías:
Manzanillo y la de Santiago, así como el archipiélago de Revillagigedo. Los principales ríos de Colima nacen en Jalisco. El Armería y sus
afluentes, el Comala y el Colima, riegan su parte central; el Cihuatlán o Maravasco la del oeste y el Coahuavana, con su afluente el Salado,
riega la parte oriental. En la zona costera se localizan las lagunas de Potrero Grande, de Miramar, de San Pedrito, de Alcazahue, de Amela y
la de Cuyutlán, rica en depósitos de sal. Cuenta con un clima cálido subhúmedo, exceptuando las sierras, en donde es semicálido subhúmedo y
las llanuras de Tecomán, en donde es cálido semiseco.
El colimense, colimota, colimeño como prefiera llamarle, es tranquilo, relajado, hospitalario, feliz. Sentado bajo la apacible sombra de una
palmera en una de las tantas plazas de la ciudad, se refresca bebiendo sorbos de una fría tuba. A su alrededor, pintorescas casas adornan las
calles y numerosas palmeras cocoteras se mecen al compás del dulce viento con olor a sal. Uno de los grandes placeres de los colimeños es la
cocina. Debido a lo cual numerosos platillos típicos adornan sus mesas, preparados principalmente a base de maíz, frutas, carne de cerdo,
pescados y mariscos.
Diversas variedades de tamales de maíz, sopes cubiertos de picadillo, de pata, de lomo o de pollo; langostinos de río preparados en caldo
moyos o cangrejo moro guisado a la diabla, pozole de cerdo y el tatemado de carne de cerdo deleitan los paladares de locales y visitantes.
Además, se distingue por su originalidad el cebiche colimeño y el pescado a la talla. También, los dulces postres de frutas como alfajor de
piña, cocada, rollos de guayaba, plátanos deshidratados y dulces de tamarindo destacan por su rico sabor. Para refrescarse basta con buscar
un “tubero”, personaje típicamente colimeño que no duda en trepar por una palmera para bajar con lo que será el néctar que sofocará cualquier
calor, la tuba. Y es que, aunque originario de Filipinas, en México el tubero es colimeño. Profesión transmitida de generación en generación,
el tubero obtiene la espiga de flores de la palma de coco para preparar una refrescante y deliciosa bebida que junto con el tejuino y el bate
forman parte de la tradición colimeña de bebidas naturales.
El “mariachi de arpa”, que sustituye a la tradicional trompeta por un arpa), es la expresión musical típica de los colimeños. Al compás de
los sones y jarabes más tradicionales alegres danzantes y devotos festejan alguna de las muchas fiestas patronales católicas de cada
comunidad. Los sones más representativos del estado son El Camino Real de Colima, Las Comaltecas, El Perico Loro, El Palmero, El Pasacalles,
La Iguana de Tecomán, El Pedregal, LE Pitayero y Los Morismas. Los tejidos de otate, de carrizo y del zopilotote construyen hermosas
artesanías de gran valor artístico. Los artesanos de Suchitlán producen todo tipo de canastas y cestos que han dado a la región fama
internacional.