Este parque se encuentra rodeado por algunas de las elevaciones más importantes del estado, como las sierras de Bernalejo y de La Cuesta. Ocupa un amplio valle cuyo principal atractivo son sus aguas termales, que motivan la gran afluencia de visitantes procedentes sobre todo de la cercana ciudad de San Luis Potosí. Su nombre, que resulta un poco raro, pronto se justifica, pues al llegar al área encontrará que proviene de la antigua hacienda llamada El Gogorrón, ahora acondicionada como parte del centro vacacional donde se pueden hacer días de campo familiares, así como nadar y acampar. También pueden organizarse excursiones en los alrededores de las tierras elevadas y en el cercano río Altamira.
Por otro lado, desde aquí es posible admirar las sierras de Bernalejo y de La Cuesta, que delimitan el parque; en la primera tiene la opción de disfrutar diferentes paisajes, como el que forma un enorme acantilado con abundantes monolitos rocosos, entre los que destaca el cerro Bernalejo, consistente en un gran peñasco, elevado como una torre. También puede recorrer los alrededores del cerro La Cuesta, de menores dimensiones pero con una gran variedad de atractivos.
El clima semiárido permite la dominancia del matorral espinoso, yucas, nopales, agaves, mezquite y gobernadora en las partes planas; no obstante, en tierras más elevadas, con menor aridez, la vegetación cambia a encinos achaparrados, y más arriba consta de vegetación de pinos. Un poco antes de llegar al parque está Santa María del Río, cuyas principales artesanías son el famoso rebozo de bolita que pasa por un anillo y los bellísimos muebles y cajas reboceras taraceadas.