Considerado en algún tiempo como uno de los sitios de mayor belleza natural de los alrededores de la Ciudad de México, Fuentes Brotantes de Tlalpan se decretó en 1936 como Parque Nacional, con una extensión de 129 hectáreas. Esta zona de la Delegación política de Tlalpan en el Distrito Federal, se caracterizaba por sus hermosos paisajes entre cañadas y terrenos abruptos y pedregosos. En aquellos años, las cañadas se encontraban cubiertas de grandes árboles como pinos, fresnos y tepozanes, entre otros, creando en el lugar un clima templado-subhúmedo y un camino por donde resoplaba el viento que todavía se escucha. En este ecosistema es donde nacen los manantiales que le dan nombre al lugar.