El Parque Nacional Desierto de los Leones es uno de los parques nacionales con los que cuenta la Ciudad de México, Distrito Federal, México; tiene una extensión de 1529ha y en su territorio se protege una amplia variedad de pinos y especies animales.
El bosque del Desierto de los Leones debe su nombre, posiblemente, a la disputa por la posesión del monte, sostenida entre una familia de apellido León y un cacique llamado Patiño de Iztolinque. Posteriormente, en el año de 1604 el sitio fue elegido por los Monjes Carmelitas Descalzos para levantar ahí el Convento de su Orden, llamándolo “Desierto”, como a todas las fundaciones que establecían fuera de las ciudades (COCODER, 1993).
En el año de 1604, el Virrey Marqués de Montesclaros expidió la Cédula Real que otorgó de manera definitiva la propiedad de los montes de Santa Fe y Tacubaya (sitio donde se ubica el Parque) a la Orden de los Carmelitas Descalzos (Melo, 1978).
El 23 de enero de 1606 fue colocada la primera piedra por el Virrey de la Nueva España, Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros, para la construcción del Convento, las 10 ermitas (El Portón, La Soledad, San José, San Elías, San Juan, Magdalena, Trinidad, Getsemaní, San Alberto y San Miguel) (SARH, 1994) y la muralla que rodearía al Área. Estas obras fueron terminadas el 12 de julio de 1611. Los miembros de esta Orden ocuparon el lugar durante más de 200 años, etapa durante la cual el bosque permaneció sin explotación y, en general, bien conservado. (COCODER, 1993).
Desde 1786, el Desierto de los Leones era ya protegido por el Gobierno, interesado en su conservación por los numerosos manantiales ahí originados y cuyas aguas abastecían a la Ciudad de México. La Cédula Real del 18 de noviembre de 1803 otorgó a la Ciudad la propiedad exclusiva de estos manantiales (COCODER, 1993).
En el año de 1814, los carmelitas abandonaron el lugar a causa de la Guerra de Independencia, por lo que la provincia San Alberto de Carmelitas Descalzos cedió al gobierno de la Ciudad de México el monte, el Convento y las demás construcciones (COCODER, 1993).
En 1845, el gobierno de la República utilizó al bosque como campo de maniobras y lugar de acuartelamiento del cuerpo nacional de artillería. En este mismo año fue destruida la capilla principal para instalar una supuesta fábrica de vidrio, en la que en realidad se acuñaba moneda falsa y que alimentaba sus hornos con madera del propio bosque, continuando así por varios años (COCODER, 1993).
En 1876, el presidente Lerdo de Tejada consolidó la necesidad de aprovechar los recursos hídricos que abastecen a la Ciudad de México y declaró los montes como zona de reserva forestal e interés público (Melo, 1978).
Debido a la belleza natural de sus paisajes y al alto interés histórico de las ruinas que en él se encuentran, el presidente Venustiano Carranza promulgó el decreto que le otorgó la categoría de Parque Nacional, el 15 de noviembre de 1917 (Melo, 1978).
El 19 de diciembre de 1983, el Presidente Miguel de la Madrid Hurtado decretó la expropiación de 1,529 ha a favor del Departamento del Distrito Federal, para destinarlas a la preservación, explotación y embellecimiento del Desierto de los Leones.
El 23 de septiembre de 1998, fue publicado en el Diario Oficial de la Federación, el decreto por el que se declaran zonas de restauración ecológica diversas superficies afectadas por los incendios forestales de 1998. Dentro de estas zonas quedaron incluidas 400 ha. del Parque Nacional Desierto de los Leones y algunas zonas aledañas.
El 16 de Abril de 1999, la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca firmó con el Gobierno del Distrito Federal el acuerdo de coordinación mediante el cual el Gobierno Federal transfirió la administración del Parque Nacional “Desierto de los Leones” al gobierno local, lo cual se concretó mediante el acta de entrega recepción del 24 de noviembre del 2000.