El kayakista avezado puede desarrollar técnicas de boga, equilibrio con la pala o remo, pudiendo sortear fácilmente olas u ondulaciones sorpresivas de la superficie. Además puede autorescatarse frente a una emergencia.
Un kayakista debe aprender a recuperar la embarcación si ésta es volcada por algún motivo; para ello es indispensable la boya de apoyo y los implementos de achique que pueda portar.
Unas de las maniobras más características del kayakista, tanto de río como de mar, es el Roll up o esquimotage , que es la maniobra para recuperar la posición después de un vuelco. Esta maniobra de autorescate requiere de entrenamiento constante y consiste en una maniobra simultánea que comprende los movimientos de cintura y remo junto al que se ejerce en las musleras para recuperar la posición normal sobre el agua.
Un kayakista experimentado recuperará fácilmente su postura si acontece el vuelco, pudiendo incluso salvar la vida (sobre todo en aguas gélidas), si la acción es ejecutada en forma correcta.
Lo primero es intentar sacar ambas manos y el remo en forma paralela al kayak; simultáneamente se hace un juego con la cintura, usando las musleras como apoyo, intentado recuperar el kayak; el impulso final es con el remo, que sirve de apoyo.
Para el kayakista de mar, la maniobra de vararse en una playa de mucho oleaje puede resultar peligrosa si no se ejecuta correctamente.
Primeramente hay que ubicar la zona con menor turbulencia posible y alejada de las rocas o bajíos. Luego hay que estudiar la zona que se ha elegido para determinar el oleaje y su frecuencia.
Ubicarse a tras-olas y aproar la embarcación en el sentido transversal de la dirección de las olas.
Elegir el momento en que una ola se desarrolla para impulsar el kayak como si fuese una tabla de surf. Mantener la dirección con golpes de pala.
Dejar que la ola se retire antes de salir de la embarcación; nunca lo haga antes, pues apoyará el kayak en un extremo y puede partirlo.
Desaguar el kayak tomando un extremo y levantándolo levemente, y dándole vuelta lentamente hasta vaciarlo; nunca lo levante totalmente.
Para el kayakista de río, la situación es diferente; debe llevar obligatoriamente el casco y su mayor peligro serán las arremolinadas y las rocas sumergidas. Uno de los mayores peligros es la succión bajo la superficie por un remolino o quedar dando rollos en una arremolinada vertical. Otro de los peligros es golpear la cabeza contra una roca en un vuelco en aguas blancas; puede sufrir daños cervicales severos. El kayakista de río debe ir remontando tipos de rápidos según su experiencia.